jueves, 28 de abril de 2011

capi2

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Día 2: Martes.
vanessa miró sus ojos, todavía hinchados, en el espejo del cuarto de baño y tuvo que ahogar un gemido de angustia. No había dormido nada la noche anterior.
El llanto de un niño hizo que se diera la vuelta. Al otro lado de la habitación, su hijo se sujetaba a las barras de la cuna, frustrado. Se le habían caído las llaves de plástico al suelo y cuando vanessa se las devolvió, tuvo que sonreír al ver que la carita del niño se iluminaba como por arte de magia.
cristopher tenía seis meses, el pelito castaño y liso, unos enormes ojos azules que le derretían el corazón y dos hoyitos en las mejillas. Sus facciones eran redondeadas, pero se parecía mucho a su padre en el pelo, el color de la piel y los ojos, tenía que admitir vanessa con tristeza.
Y no había forma de negar que estaba hecha polvo.
El día anterior, zac la había mirado con fría hostilidad. Su actitud le había hecho daño. Pero, claro, zac y ella no se habían separado como amigos y el dolor de aquella separación impuesta permanecía, con más fuerza cada vez que vanessa miraba al hijo que adoraba.
Ser una madre soltera no había sido fácil. Su hermano Teo, que trabajaba fuera del país, le permitía vivir sin pagar alquiler en su apartamento. Sin su generosidad, habría tenido que vivir de la caridad. Tener a
cristopher en la guardería de Sistemas Devlin se llevaba la mitad de su sueldo. Y con lo que le quedaba no podría pagar el alquiler de un apartamento en Londres.
Mientras iba en autobús a trabajar, vanessa recordó incómoda la reacción de Mía a lo que había visto en el vestíbulo.
-Vaya, veo que eres una chica llena de secretos -le había espetado la rubia-. ¿Por qué no me habías dicho que conocías personalmente a Zac efron?
De modo que vanessa le había contado parte de la verdad, pero no toda. 
estaba trabajando como secretaria temporal cuando conoció a zac efron. Él estaba en Londres en viaje de negocios y vanessa había llegado a la habitación de su hotel, orgullosa por tener la oportunidad de trabajar para un hombre tan conocido, y secretamente asustada. Para su sorpresa, se había enamorado a primera vista de aquella sonrisa. En un segundo, zac había pasado de ser el intimidatorio y poderoso magnate griego a quien quería impresionar con su eficiencia, a ser simplemente el hombre de sus sueños.
Y cuando zac le había pedido que fuera a cenar con él, vanessa se había sentido emocionada.
Vivieron seis semanas de felicidad... antes de que todo empezara a ir mal.
vanessa entró en el edificio de Sistemas Devlin y dejó a
cristopher en la guardería del primer piso. Como siempre, separarse de él le partía el corazón. Y como todas las empleadas que hacían uso de la excelente guardería infantil, no dejaba de preguntarse si zac efron mantendría aquel lujo o se desharía de ella.
Cuando llegó a recepción, Mía colocó un papel frente a ella.
-Parece que ya has empezado a escalar...
-¿Qué es esto? -preguntó vanessa, con el ceño fruncido.
-Lo han enviado del departamento de Personal. Tienes una entrevista con zac efron  mañana por la tarde -contestó Mía, sin disimular la envidia-. Parece que lo dejaste impresionado la última vez que trabajaste con él...
 
byee chicas cdense xoxoxo las quiero un montonn....oigan ustedes creen que vanessa es asalta cunas 
(Josh Hutcherson,)?jajajaj...ayyy no byeeeeeee kisssssssssss

domingo, 24 de abril de 2011

Capitulo 1

Capitulo 1


Día 1: LunesCuando la limusina paró frente al edificio, los ejecutivos que esperaban en el vestíbulo se quedaron en silencio. El nuevo propietario de la empresa Sistemas Devlin, el multimillonario griego zac efron, había llegado. Su reputación de hombre sin piedad lo precedía y la tensión podía mascarse en el ambiente. Todo el mundo esperaba un montón de despidos para antes de fin de mes.
vanessa hudgens, la esbelta y morena recepcionista, estaba pálida como una muerta, sus ojos clavados en las puertas de entrada a punto de abrirse. Unos segundos más tarde iba a verlo por primera vez en catorce largos e interminables meses...
Su compañera, Mía, una rubia charlatana, le susurró:
-Seguro que no es tan guapo como en las fotografías.
vanessa respiró profundamente, clavándose las uñas en las palmas de las manos. Desde que zac efron había añadido la empresa Sistemas Devlin a su imperio internacional, nadie parecía interesado en hablar de otra cosa.
No quería que zac la viera, pero eso iba a ser imposible porque tenía la desgracia de trabajar en el mostrador de recepción. Y por eso estaba tan nerviosa.
-De hecho, seguro que de barbilla para abajo zac efron es gordo y bajito y tan sexy como un paquete de detergente -siguió Mía, burlona.
En inmediata contradicción de ese augurio, un hombre que debía medir casi un metro noventa entró en el edificio. Con sus anchos hombros, caderas estrechas y largas y poderosas piernas, poseía el físico de un atleta. Desde la cabeza castaña y orgullosa hasta las suelas de sus zapatos italianos era, para cualquier mujer con ojos en la cara, un hombre espectacular.
-Debo de estar soñando... -murmuró Mía mientras los ejecutivos rodeaban a zac efron, desesperados por causarle buena impresión-. ¡Guapo de morirse y encima, forrado!
-Sí -murmuró vanessa, nerviosa, incapaz de apartar los ojos de aquellos rasgos hermosos y bronceados que tan bien conocía. Se sentía mareada y el deseo que había vuelto a despertarse en ella al ver al hombre la hacía avergonzarse de sí misma. Porque el agridulce recuerdo de la última noche que había pasado en los brazos de zac  efron se había convertido en un secreto del que se sentía culpable.
Mientras zac se dedicaba a saludar a los miembros del consejo de administración, Roberta aprovechó para salir discretamente del mostrador y dirigirse al almacén, pensando quedarse allí hasta que no hubiera moros en la costa.
-¿vanessa...?
vanessa se quedó inmóvil. La rica y profunda voz masculina que había pronunciado su nombre por sorpresa casi había conseguido que se le parase el corazón. Lentamente, vanessa se dio la vuelta. Los hombres que rodeaban a zac se habían apartado como el Mar Rojo.
Con el corazón latiendo tan aprisa que temía desmayarse, vanessa se encontró con un par de ojos de color castaño con puntitos dorados, rodeados de largas pestañas negras. zac, que había dado un paso adelante, movió una mano en un gesto autoritario para indicar que se acercara. Su rostro de rasgos fuertes parecía tan duro como el granito.
-¿Trabajas aquí? -preguntó.
Dolorosamente consciente de que eran el centro de atención de los sorprendidos ejecutivos y rodeados de un completo silencio, vanessa asintió.
-Sí -consiguió decir, casi sin voz.
-¿En qué puesto? -demandó él, el fabuloso rostro tenso, los ojos deslizándose sobre ella como estalactitas de hielo.
-Estoy en recepción -contestó vanessa en un suspiro.
zac apretó la mandíbula. Y, con un frío gesto de despedida, se alejó de ella... otra vez.