lunes, 30 de mayo de 2011

capi 6



Día 6: Viernes
vanessa fue a trabajar, recordándose a sí misma que zac seguiría en Sistemas Devlin solo durante tres semanas más. Ya casi había pasado una semana y él seguía sin tener ni idea de que tenía un hijo.
¿Por qué iba a enterarse? ¿Quién iba a contárselo?
El día anterior, vanessa había escuchado la cinta una y otra vez solo para escuchar la rica voz de barítono de zac, con su fuerte acento griego. Se enteró así de que acababa de comprar una casa en Londres donde ella tendría que organizar la fiesta. La empresa de catering estaba contratada, pero vanessa tenía que encargarse de todos los detalles.
Lo que no entendía era por qué el eficiente secretario de zac, Rocco, no se estaba encargando de esos asuntos domésticos. La confusión y sorpresa de vanessa inevitablemente la llevaban de vuelta dieciocho meses atrás.
Se había enamorado de zac efron como una cría y no le había importado que él se convirtiera en su primer amante. Sabía que zac tenía reputación de mujeriego.
Atractivo, millonario y un hombre de éxito a los veintinueve años, zac efron tenía el mundo a sus pies. Pero lo que a vanessa le dolía era verse obligada a reconocer que no podía culpar solo a zac de que se hubiera cansado de ella...
Un par de semanas después de que empezara su mágico romance, la madre de vanessa había muerto repentinamente y zac la había consolado de todas las formas posibles. Sin embargo, ella había cambiado de actitud completamente. ¿Qué hombre hubiera querido seguir soportando sus problemas después de un par de semanas?
Naturalmente, zac se había hartado de ella, pero su dependencia había hecho difícil que fuera él quien la abandonara. De modo que zac había dejado que la relación se echara a perder, sin duda esperando que ella entendería el mensaje.
Desgraciadamente, recordó vanessa volviendo de nuevo al presente con los ojos llenos de lágrimas, mientras le daba de comer a christoper en la guardería, el primer y único mensaje que recibió había sido la rubia semidesnuda.
Cortar con zac por teléfono aquel mismo día había sido un penoso intento de salvar su orgullo. Ni siquiera había mencionado su humillante encuentro con la rubia que la había reemplazado.
Unas horas más tarde, una elegante y pizpireta morena entró en el despacho de vanessa
-Soy Astrid Lopez
. Llama a zac de mi parte y dile que, al final, estoy libre este fin de semana -sonrió la joven-. ¡Y dile que tengo unas ideas maravillosas para su dormitorio!
vanessa se puso colorada, pero intentó mantener la sonrisa.
-Me temo que solo tengo acceso a su buzón de voz. No sé dónde está el señor Efron, pero intentaré averiguarlo.
Lupita rio alegremente.
-No hace falta. Cuando zac reciba el mensaje, y no te atrevas a cambiar ni una sola palabra, sabrá donde puede encontrarme.
Cuando la morena desapareció, vanessa marcó el teléfono de zac, odiándolo y odiando la posición en la que la había puesto. Grabó el mensaje de Lupita, o más bien su provocativa invitación, y entonces unos celos tormentosos y humillantes la envolvieron mientras decía con alegría fingida:
-¡Que pases un buen fin de semana!



jajajaja byeeee chicas gracias por sus comentarion

martes, 17 de mayo de 2011

capi5

 
 
Capitulo 5
 
Día 5: Jueves por la tarde
Una hora más tarde, las tumultuosas emociones de vanessa se calmaron lo suficiente como para sentirse horrorizada por su comportamiento.
Había pasado diez minutos llorando en el almacén, veinte minutos intentando recuperar la compostura y los consiguientes treinta minutos abrazando a Christopher  en la guardería.
Christopher, cuyo confort y seguridad dependían de su éxito en el mundo laboral. Christopher, cuya madre acababa de perder tontamente la cabeza y se había puesto a gritar como una fiera a un hombre monstruoso e insensible. Christopher, cuya madre tendría que verse obligada a pedir perdón. Por él.
De nuevo en el último piso del edificio, vanessa llamó a la puerta del despacho de zac con mano temblorosa. Furiosa consigo misma, respiró profundamente para darse valor antes de entrar.
Apoyado en el respaldo de su sillón, zac la miró de arriba abajo, su expresión era indescifrable.
-Te debo una disculpa. No sé qué me ha pasado -dijo vanessa, intentando leer los pensamientos del hombre.
-Pues yo sí me imagino qué te ha pasado.
-Naturalmente, estoy dispuesta a llevar a cabo las actividades que conlleve mi puesto -siguió diciendo ella apresuradamente para evitar que zac diera su opinión sobre qué era lo que había despertado su ira.
-¿Eso incluye ir de compras para la mujer que hay en este momento en mi vida? -preguntó él con voz de terciopelo.
vanessa sintió un estremecimiento y tuvo que apretar los puños para calmarse. No discutió, pero tampoco consiguió decir que estaba de acuerdo.
-Y pensar que mientras estábamos juntos, nunca me di cuenta de que tenías ese temperamento -añadió zac, mirándola con los ojos entrecerrados-. Te has puesto histérica, vanessa.
-Y ofensiva, lo sé. Lo siento -dijo ella-. No volverá a pasar.
-Vico es la mujer de mi hermano. Y la fiesta es para celebrar su cumpleaños -explicó zac entonces.
vanessa se puso colorada hasta la raíz del cabello, pero se sentía tan aliviada al oír aquello, que el alivio fue más fuerte que la vergüenza. Involuntariamente, sus ojos se encontraron. La apasionada boca del hombre se curvó en una lenta y displicente sonrisa y vanessa perdió toda la fuerza de voluntad, permitiendo que unos recuerdos muy turbadores salieran a la superficie.
Recuerdos de zac besándola con ansia, excitándola, haciéndola perder el control. El calor la consumía por completo. Ella temblaba, con el corazón acelerado, el pulso aumentando de ritmo, mientras su traidor cuerpo respondía como siempre había respondido ante la potente sexualidad de aquel hombre...
Y entonces recordó a la furiosa y semidesnuda rubia que había encontrado en su apartamento catorce meses atrás. Había sido culpa suya, por ir a casa de zac sin avisar, usando por fin la llave que él le había dado, deseando darle una agradable sorpresa y... fracasando miserablemente en el intento.
Afortunadamente, zac ya se había marchado, pero la rubia explosiva no había tenido tiempo de vestirse.
Aquel humillante recuerdo sirvió para enfriar el calor sensual que zac despertaba en ella.
-¿vanessa? -escuchó la fría voz del hombre.
vanessa tuvo que hacer un esfuerzo para apartar la mirada.
-¿Sigo trabajando para ti?
-La cinta está en tu despacho, junto con la agenda. Hay una pila de correspondencia de la que también tendrás que encargarte. Estaré fuera de la oficina hasta el lunes.
 
 byeeeeeeeeeee chicassssssss gracias por comentarrrr...bye las kiero muchooooooo xoxox
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viernes, 13 de mayo de 2011

capii4


Capitulo 4
 
 
Día 4: Jueves por la mañana.
zac estaba presidiendo un consejo de administración cuando vanessa entró en la planta de presidencia.
Nerviosa como una gata sobre un tejado caliente, pasó algún tiempo organizando el pequeño despacho que le había sido asignado hasta que, por fin, sonó el teléfono y fue requerida en la sala de juntas.
zac efron se puso de pie y todos los ejecutivos imitaron el gesto de cortesía, provocando un estruendo de sillas contra el suelo.
-La señorita hudgens tiene una licenciatura en marketing y además habla francés y español -dijo zac, desconcertando a vanessa con tal presentación-. ¿Alguien puede decirme qué estaba haciendo en la recepción?
Sorprendidos, los miembros del consejo de administración se miraron unos a otros sin saber qué contestar.
-Una empresa que falla colocando al personal más prometedor en puestos de importancia es una empresa que pierde dinero -siguió zac-. Y también he tomado nota del hecho de que no haya mujeres en puestos directivos, algo sorprendente en una empresa de este tamaño.
Dejando aquel comentario colgando en el aire, zac dio por terminada la reunión. Y, de repente, vanessa entendió que no había nada personal en la decisión de ascenderla de categoría. Simplemente, la había usado como ejemplo para su sermón sobre igualdad de oportunidades en la empresa. Una confusa mezcla de admiración, dolor y resentimiento la asaltó entonces.
zac, el colmo de la masculina sofisticación con un soberbio traje gris de raya diplomática, acompañó a vanessa a su despacho.
-Veo que estás muy interesado en la posición que ocupan tus empleadas -murmuró ella, incómoda.
-El año pasado, Sistemas Devlin tuvo que resolver dos querellas por discriminación sexual fuera de los tribunales. Y no estoy dispuesto a que haya una tercera.
-Creí que no aprobabas que las mujeres trabajasen.
zac levantó una ceja.
-Tú fuiste la primera mujer trabajadora que me llevé a la cama y solías estar siempre ocupada cuando te necesitaba -afirmó, mirándola de arriba abajo-. Lo que busco para mi propia satisfacción en la vida privada no tiene relación con mis opiniones como presidente de una empresa.
vanessa se ruborizó ante la ruda clarificación y tuvo que apartar la mirada, lamentando su propio comentario. Solo había trabajado para zac durante tres días antes de que empezara su apasionada aventura y había sido ella quien tomó la decisión de pedir el traslado a otra sucursal.
-Tengo una larga lista de tareas para ti -continuó zac un segundo después, sin que, aparentemente, el pesado silencio lo molestara en absoluto.
Pero eso no debía pillarla por sorpresa.vanessa sabía que zac efron no tenía un gramo de sensibilidad en todo su cuerpo y estaba dejando claro que ella no había sido más que un simple revolcón. A pesar de todo, vanessa sintió un nudo en la garganta.
zac le dio entonces una cinta de audio.
-Todo está aquí. Primero, tienes que enviar las invitaciones para la fiesta. Después, puedes pasarte por Tiffanys y elegir una pulsera para Vico. Yo escribiré la tarjeta...
Con un terrible sentimiento de humillación y dolor, ella levantó la cabeza, con los ojos cafes brillantes de indignación.
-¿Me estás pidiendo que elija joyas para una amante? -exclamó, tirando la cinta sobre la mesa.
-Yo no...
-¿A eso lo llamas trabajar? Yo lo llamo venganza. ¡Vete al infierno, zac! -exclamó vanessa. Él la estudió con expresión incrédula-. Te odio. Te odio con todo mi corazón. Tú eres el mayor error que he cometido en toda mi vida.
Después de aquella amarga declaración, vanessa salió del despacho...
 
uyyyyyyyyyy se enojoooo...jajaj byeeee chicas gracias por sus comentarios byeeeee xoxo

domingo, 8 de mayo de 2011

capi3


 
Día 3: Miércoles.A las tres menos diez, vanessa se presentó en el último piso, en el que estaban las oficinas del presidente, vestida con un traje de chaqueta verde oscuro, su lasio pelo suelto, los ojos cafes sin brillo, la palidez marcando sus delicadas facciones.
Llevaba dos noches seguidas sin dormir.
Había estado dando vueltas y vueltas en la cama, pensando si zac sabría que ella tenía un hijo. zac, que una vez había declarado tener un amigo "atrapado" para siempre por una buscavidas que se había quedado embarazada a propósito.
¿Habría mirado zac el archivo de personal? Si fuera así, se habría enterado de que vanessa había dado a luz un niño prematuro, ocho meses después de que ellos rompieran.
En el papel que Mía le había dado decía que se presentara directamente en el despacho del presidente de la empresa y, nerviosa, llamó a la puerta antes de entrar.
zac estaba al teléfono, su duro y marcado perfil muy serio. Él le indicó que se sentara en la silla que había frente a su mesa mientras seguía hablando. vanessa obedeció, manteniendo las manos en el regazo para disimular que estaba temblando. Intentaba recordar lo que era el lenguaje corporal defensivo, porque estaba segura de que zac lo conocía y no quería darle pistas. Mientras lo miraba, un dolor en el corazón que era casi insoportable la mantenía tensa.
zac efron la había reemplazado por otra mujer sin decírselo. Pero, claro, había circunstancias "importantes" para justificar su comportamiento. Y la verdad era que vanessa aún no había podido olvidar su aventura con él. Jamás la olvidaría.
-Perdona -se disculpó él después de colgar, levantándose para pasear por el despacho con la energía que lo caracterizaba-. Deja de mirarme como un ratón asustado, vanessa. No te he pedido que vengas a mi despacho para pegarte ni para despedirte. Lo creas o no, puedo soportar que me abandonases sin comportarme como un hombre de las cavernas.
¿Aquel era el mismo hombre que catorce meses antes le había gritado: "A mí no me deja ninguna mujer"?
Cuando sus ojos se encontraron con los prodigiosos ojos azules bajo dos rectas cejas castañas, vanessa se sintió hipnotizada, con el corazón acelerado, la mente en blanco...
Afortunadamente, zac seguía hablando con aquel rico acento suyo que era como música en sus oídos.
-Necesito una ayudante personal para el próximo mes -estaba diciendo, mientras se acercaba a la ventana con movimientos gráciles como los de un tigre-. Tú eres rápida e inteligente y no me irritas con preguntas estúpidas. Cuando me vaya de aquí, serás ayudante ejecutiva del equipo de dirección.
Desconcertada por esas palabras, vanessa se apoyó en el respaldo de la silla. Estaba claro que había reaccionado de forma exagerada ante la llegada de zac, confundiendo su natural sorpresa al verla con hostilidad.
-¿Ayudante personal? -repitió.
zac mencionó un salario que hizo que le diera vueltas la cabeza y después miró su reloj de oro con gesto impaciente.
-Si quieres el puesto, es tuyo. Empiezas mañana. Hablaremos más tarde sobre cuáles serán tus obligaciones porque ahora mismo tengo prisa.
-Lo acepto... -se escuchó decir vanessa a sí misma, aunque su fría indiferencia, después de lo que habían sido el uno para el otro, era para ella como un cuchillo.
 
byeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee
jajaja cdense las kierooooooo byeeeee
                                                                       
                                                                                                     xoxo