Capitulo 9
holaaa chicas gracias por sus comentarios enserio las apresio demaciado y me asen myyyy pero muyyyy feliz al comentar gracias
La sorpresa la dejó inmóvil.
Con un suspiro de agotamiento, él levantó una mano y suavemente pasó un dedo por su labio inferior.
-¿Por qué pareces tan sorprendida? Tú deberías saber que no me gusta jugar. Lo que ves es lo que hay...
-¿En serio?
La pregunta le salió a vanessa del corazón. Pero se dio la vuelta, sus sentidos alterados por la proximidad del hombre y la mente un océano revuelto de cuestiones.
-¿Astrid Lopez sabe que estás aquí?
zac dejó escapar una maldición en griego.
-Dónde vaya o deje de ir no tiene nada que ver con mi decoradora.
-¿Tú... qué?
-Astrid está decorando mi nueva casa.
vanessa se sintió avergonzada por haber vuelto a meter la pata. Aunque la morena aspiraba a tener una relación mucho más profunda con zac, eso estaba claro.
-Has vuelto a equivocarte -dijo él entonces con un brillo de humor en los ojos. zac estudió la expresión de vanessa-. Pero, ¿qué más da? Ahora mismo, la única mujer que quiero en mi vida eres tú...
Una risita nerviosa escapó de la garganta de vanessa.
-Eso ya me lo dijiste una vez.
-No comprendo tu actitud. Fuiste tú quien me dejó -dijo entonces zac poniéndose serio. Sus facciones habían recuperado la expresión poderosa y amenazadora-. ¿Era una forma de llamar mi atención? ¿Esperabas que saliera corriendo detrás de ti para obligarte a cambiar de opinión?
-No...
-Sé que estabas pasando un mal momento por la muerte de tu madre, pero cerraste la puerta a lo que había entre nosotros, como si no significara nada para ti. Necesito que me expliques por qué hiciste eso.
vanessa abrió los ojos de par en par. zac parecía tan sincero... Posiblemente, ni siquiera sabía que había encontrado a la rubia en su apartamento. Pero él era un hombre inteligente, tenía que haber sospechado que había descubierto su infidelidad.
-¿Por qué me haces esto? -preguntó, levantando la barbilla-. ¿Por qué te haces el inocente? ¿Es que pensabas que no me enteraría?
-¿Enterarte... de qué? -suspiró zac, frustrado.
-De que me estabas engañando. ¡Tú lo sabes muy bien!
La fabulosa estructura ósea del hombre se tensó inmediatamente.
-Eso es mentira...
-Por favor, zac -lo interrumpió ella-. ¡Usé la llave que me diste para entrar en tu apartamento y vi a una rubia de metro ochenta saliendo de tu dormitorio en ropa interior!
vanessa reconoció el preciso momento en que él entendía de qué estaba hablando porque una palidez cadavérica cubrió sus facciones bronceadas.
zac murmuró algo en griego y, dándose la vuelta, salió del salón.
-¡Me voy! ¡Si me quedo, diría algo de lo que más tarde podría arrepentirme!
La sorpresa la dejó inmóvil.
Con un suspiro de agotamiento, él levantó una mano y suavemente pasó un dedo por su labio inferior.
-¿Por qué pareces tan sorprendida? Tú deberías saber que no me gusta jugar. Lo que ves es lo que hay...
-¿En serio?
La pregunta le salió a vanessa del corazón. Pero se dio la vuelta, sus sentidos alterados por la proximidad del hombre y la mente un océano revuelto de cuestiones.
-¿Astrid Lopez sabe que estás aquí?
zac dejó escapar una maldición en griego.
-Dónde vaya o deje de ir no tiene nada que ver con mi decoradora.
-¿Tú... qué?
-Astrid está decorando mi nueva casa.
vanessa se sintió avergonzada por haber vuelto a meter la pata. Aunque la morena aspiraba a tener una relación mucho más profunda con zac, eso estaba claro.
-Has vuelto a equivocarte -dijo él entonces con un brillo de humor en los ojos. zac estudió la expresión de vanessa-. Pero, ¿qué más da? Ahora mismo, la única mujer que quiero en mi vida eres tú...
Una risita nerviosa escapó de la garganta de vanessa.
-Eso ya me lo dijiste una vez.
-No comprendo tu actitud. Fuiste tú quien me dejó -dijo entonces zac poniéndose serio. Sus facciones habían recuperado la expresión poderosa y amenazadora-. ¿Era una forma de llamar mi atención? ¿Esperabas que saliera corriendo detrás de ti para obligarte a cambiar de opinión?
-No...
-Sé que estabas pasando un mal momento por la muerte de tu madre, pero cerraste la puerta a lo que había entre nosotros, como si no significara nada para ti. Necesito que me expliques por qué hiciste eso.
vanessa abrió los ojos de par en par. zac parecía tan sincero... Posiblemente, ni siquiera sabía que había encontrado a la rubia en su apartamento. Pero él era un hombre inteligente, tenía que haber sospechado que había descubierto su infidelidad.
-¿Por qué me haces esto? -preguntó, levantando la barbilla-. ¿Por qué te haces el inocente? ¿Es que pensabas que no me enteraría?
-¿Enterarte... de qué? -suspiró zac, frustrado.
-De que me estabas engañando. ¡Tú lo sabes muy bien!
La fabulosa estructura ósea del hombre se tensó inmediatamente.
-Eso es mentira...
-Por favor, zac -lo interrumpió ella-. ¡Usé la llave que me diste para entrar en tu apartamento y vi a una rubia de metro ochenta saliendo de tu dormitorio en ropa interior!
vanessa reconoció el preciso momento en que él entendía de qué estaba hablando porque una palidez cadavérica cubrió sus facciones bronceadas.
zac murmuró algo en griego y, dándose la vuelta, salió del salón.
-¡Me voy! ¡Si me quedo, diría algo de lo que más tarde podría arrepentirme!
Día 10: Martes por la mañana
zac llamó a vanessa a las nueve y media de la mañana.
-No llegaré a la oficina hasta más tarde. Solo llamo para decirte que no hagas planes para el miércoles por la noche...
-¿Por qué?
-Porque es el día de la fiesta de cumpleaños de Vico. Tú serás mi anfitriona -le informó zac con tono humorístico-. Y no puedes elegir, vanessa. Quiero que estés allí.
-Pero yo preferiría...
-Eres mi ayudante personal y esta es una petición razonable. Si quieres que mantengamos una relación profesional, empieza a tratarme como tu jefe.
Ante el serio recordatorio de quién era, vanessa se puso colorada. Se sentía seriamente tentada de dejar caer la cabeza sobre la mesa y ponerse a llorar.
La noche anterior por fin se había enfrentado con los fantasmas del pasado y había descubierto algo aterrador. Estar cerca de zac la destrozaba porque seguía enamorada de él. Y saber que zac deseaba volver con ella era más de lo que podía soportar.
Una segunda oportunidad, le decía una vocecita loca, avergonzándola e irritándola. Porque, ¿qué podía ser más imposible que sus particulares circunstancias?
Zac Efron no tenía la menor idea de que había tenido un hijo suyo. Se habían separado antes de que ella supiera que estaba embarazada. Y había algo peor, el embarazo había sido, en realidad, culpa suya. vanessa estaba triste por la muerte de su madre y había olvidado dos veces tomar la píldora anticonceptiva.
zac la había llevado a París creyendo que un romántico fin de semana en la ciudad del Sena podría secar sus lágrimas y alegrarle la vida. Y, aunque no disipó su tristeza, al menos había pasado la noche en sus brazos. Christoper había sido concebido en París.
Durante la hora del almuerzo, Christoper y ella habían ido corriendo de compras. Como siempre, era una lucha mover el carrito entre la gente, pero al niño le encantaba salir de paseo. De vuelta en el edificio de Sistemas Devlin, vanessa se dirigió a la guardería.
Y cuando vio a zac de pie frente a los ascensores, era demasiado tarde para hacer nada más que pasar a su lado, saludándolo absurdamente con la cabeza. zac se quedó atónito al verla empujando un carrito de niño y vanessa palideció. El tiempo pasaba tan despacio... los ascensores parecían no llegar nunca. Por fin, se abrieron las puertas de uno de ellos, pero zac seguía mirándola. Vio por el rabillo del ojo que zac vacilaba antes de dar un paso hacia ella.
zac llamó a vanessa a las nueve y media de la mañana.
-No llegaré a la oficina hasta más tarde. Solo llamo para decirte que no hagas planes para el miércoles por la noche...
-¿Por qué?
-Porque es el día de la fiesta de cumpleaños de Vico. Tú serás mi anfitriona -le informó zac con tono humorístico-. Y no puedes elegir, vanessa. Quiero que estés allí.
-Pero yo preferiría...
-Eres mi ayudante personal y esta es una petición razonable. Si quieres que mantengamos una relación profesional, empieza a tratarme como tu jefe.
Ante el serio recordatorio de quién era, vanessa se puso colorada. Se sentía seriamente tentada de dejar caer la cabeza sobre la mesa y ponerse a llorar.
La noche anterior por fin se había enfrentado con los fantasmas del pasado y había descubierto algo aterrador. Estar cerca de zac la destrozaba porque seguía enamorada de él. Y saber que zac deseaba volver con ella era más de lo que podía soportar.
Una segunda oportunidad, le decía una vocecita loca, avergonzándola e irritándola. Porque, ¿qué podía ser más imposible que sus particulares circunstancias?
Zac Efron no tenía la menor idea de que había tenido un hijo suyo. Se habían separado antes de que ella supiera que estaba embarazada. Y había algo peor, el embarazo había sido, en realidad, culpa suya. vanessa estaba triste por la muerte de su madre y había olvidado dos veces tomar la píldora anticonceptiva.
zac la había llevado a París creyendo que un romántico fin de semana en la ciudad del Sena podría secar sus lágrimas y alegrarle la vida. Y, aunque no disipó su tristeza, al menos había pasado la noche en sus brazos. Christoper había sido concebido en París.
Durante la hora del almuerzo, Christoper y ella habían ido corriendo de compras. Como siempre, era una lucha mover el carrito entre la gente, pero al niño le encantaba salir de paseo. De vuelta en el edificio de Sistemas Devlin, vanessa se dirigió a la guardería.
Y cuando vio a zac de pie frente a los ascensores, era demasiado tarde para hacer nada más que pasar a su lado, saludándolo absurdamente con la cabeza. zac se quedó atónito al verla empujando un carrito de niño y vanessa palideció. El tiempo pasaba tan despacio... los ascensores parecían no llegar nunca. Por fin, se abrieron las puertas de uno de ellos, pero zac seguía mirándola. Vio por el rabillo del ojo que zac vacilaba antes de dar un paso hacia ella.
-¿De dónde has sacado a ese niño?
uyyyyyyyyyyyy en el proximo capitulo sera que le dice o no???? jajaja byeee chicass pliss comenten xoxo

