miércoles, 29 de junio de 2011

capi9

Capitulo 9


holaaa chicas gracias por sus comentarios enserio las apresio demaciado y me asen myyyy pero muyyyy feliz al comentar gracias


La sorpresa la dejó inmóvil.
Con un suspiro de agotamiento, él levantó una mano y suavemente pasó un dedo por su labio inferior.
-¿Por qué pareces tan sorprendida? Tú deberías saber que no me gusta jugar. Lo que ves es lo que hay...
-¿En serio?
La pregunta le salió a vanessa del corazón. Pero se dio la vuelta, sus sentidos alterados por la proximidad del hombre y la mente un océano revuelto de cuestiones.
-¿Astrid Lopez sabe que estás aquí?
zac dejó escapar una maldición en griego.
-Dónde vaya o deje de ir no tiene nada que ver con mi decoradora.
-¿Tú... qué?
-Astrid está decorando mi nueva casa.
vanessa se sintió avergonzada por haber vuelto a meter la pata. Aunque la morena aspiraba a tener una relación mucho más profunda con zac, eso estaba claro.
-Has vuelto a equivocarte -dijo él entonces con un brillo de humor en los ojos. zac estudió la expresión de vanessa-. Pero, ¿qué más da? Ahora mismo, la única mujer que quiero en mi vida eres tú...
Una risita nerviosa escapó de la garganta de vanessa.
-Eso ya me lo dijiste una vez.
-No comprendo tu actitud. Fuiste tú quien me dejó -dijo entonces zac poniéndose serio. Sus facciones habían recuperado la expresión poderosa y amenazadora-. ¿Era una forma de llamar mi atención? ¿Esperabas que saliera corriendo detrás de ti para obligarte a cambiar de opinión?
-No...
-Sé que estabas pasando un mal momento por la muerte de tu madre, pero cerraste la puerta a lo que había entre nosotros, como si no significara nada para ti. Necesito que me expliques por qué hiciste eso.
vanessa abrió los ojos de par en par. zac parecía tan sincero... Posiblemente, ni siquiera sabía que había encontrado a la rubia en su apartamento. Pero él era un hombre inteligente, tenía que haber sospechado que había descubierto su infidelidad.
-¿Por qué me haces esto? -preguntó, levantando la barbilla-. ¿Por qué te haces el inocente? ¿Es que pensabas que no me enteraría?
-¿Enterarte... de qué? -suspiró zac, frustrado.
-De que me estabas engañando. ¡Tú lo sabes muy bien!
La fabulosa estructura ósea del hombre se tensó inmediatamente.
-Eso es mentira...
-Por favor, zac -lo interrumpió ella-. ¡Usé la llave que me diste para entrar en tu apartamento y vi a una rubia de metro ochenta saliendo de tu dormitorio en ropa interior!
vanessa reconoció el preciso momento en que él entendía de qué estaba hablando porque una palidez cadavérica cubrió sus facciones bronceadas.
zac murmuró algo en griego y, dándose la vuelta, salió del salón.
-¡Me voy! ¡Si me quedo, diría algo de lo que más tarde podría arrepentirme!

 
Día 10: Martes por la mañana
zac llamó a vanessa a las nueve y media de la mañana.
-No llegaré a la oficina hasta más tarde. Solo llamo para decirte que no hagas planes para el miércoles por la noche...
-¿Por qué?
-Porque es el día de la fiesta de cumpleaños de Vico. Tú serás mi anfitriona -le informó zac con tono humorístico-. Y no puedes elegir, vanessa. Quiero que estés allí.
-Pero yo preferiría...
-Eres mi ayudante personal y esta es una petición razonable. Si quieres que mantengamos una relación profesional, empieza a tratarme como tu jefe.
Ante el serio recordatorio de quién era, vanessa se puso colorada. Se sentía seriamente tentada de dejar caer la cabeza sobre la mesa y ponerse a llorar.
La noche anterior por fin se había enfrentado con los fantasmas del pasado y había descubierto algo aterrador. Estar cerca de zac la destrozaba porque seguía enamorada de él. Y saber que zac deseaba volver con ella era más de lo que podía soportar.
Una segunda oportunidad, le decía una vocecita loca, avergonzándola e irritándola. Porque, ¿qué podía ser más imposible que sus particulares circunstancias?
Zac Efron no tenía la menor idea de que había tenido un hijo suyo. Se habían separado antes de que ella supiera que estaba embarazada. Y había algo peor, el embarazo había sido, en realidad, culpa suya. vanessa estaba triste por la muerte de su madre y había olvidado dos veces tomar la píldora anticonceptiva.
zac la había llevado a París creyendo que un romántico fin de semana en la ciudad del Sena podría secar sus lágrimas y alegrarle la vida. Y, aunque no disipó su tristeza, al menos había pasado la noche en sus brazos.
Christoper había sido concebido en París.
Durante la hora del almuerzo, Christoper y ella habían ido corriendo de compras. Como siempre, era una lucha mover el carrito entre la gente, pero al niño le encantaba salir de paseo. De vuelta en el edificio de Sistemas Devlin, vanessa se dirigió a la guardería.
Y cuando vio a zac de pie frente a los ascensores, era demasiado tarde para hacer nada más que pasar a su lado, saludándolo absurdamente con la cabeza. zac se quedó atónito al verla empujando un carrito de niño y vanessa palideció. El tiempo pasaba tan despacio... los ascensores parecían no llegar nunca. Por fin, se abrieron las puertas de uno de ellos, pero zac seguía mirándola. Vio por el rabillo del ojo que zac vacilaba antes de dar un paso hacia ella.
 
-¿De dónde has sacado a ese niño?
 
 
uyyyyyyyyyyyy en el proximo capitulo sera que le dice o no???? jajaja byeee chicass pliss comenten xoxo 

lunes, 20 de junio de 2011

capi8

Holaaa chicas sorry la tardanza

  capitulo 8


Día 8: Lunes a mediodía
Medio dormida,a al vanessa alargó una mano y tocó algo peludo y poco familiar. Cuando extendió los dedos, notó que era algo frío... ¿cuero?
vanessa abrió los ojos, desconcertada, y se encontró con una vista sorprendente del despacho de zac.
Un segundo después, lo vio a él, todo garbo y elegancia. vanessa se sentó en el sofá de cuero, abrigada por la manta de piel en la que seguía envuelta.
-¿Pero qué hago...? zac se encogió de hombros.
-Te encontré dormida sobre tu mesa antes de comer. Intenté despertarte, pero estabas completamente agotada...
-¡Deberías haberme despertado! -exclamó ella, sacudiendo la cabeza. Una cascada de cabellera negra cayó entonces sobre sus hombros.  se apartó la manta y bajó los pies al suelo para buscar sus zapatos-. ¡Por favor! ¿Por qué me has traído aquí? zac frunció el ceño.
-¿Y dónde podrías dormir mejor que aquí?
-Pero tienes que haberme traído en brazos... -protestó vanesaa-. ¿Quién se ha enterado?
-Nadie. Te traje aquí sin que me viera una sola alma -contestó Zac con una de aquellas carismáticas sonrisas que la dejaban sin aliento-. vanessa, esta mañana tenías aspecto de no haber descansado nada.
-Da igual -protestó ella. Intentando apartarse del poder magnético de su mirada, vanessa se pasó los dedos por el pelo-. Estoy hecha un asco...
-A mí me gusta tu pelo suelto... como solías llevarlo -dijo zac, acercándose-. Es muy bonito. Muy natural. Puedo ver las mechas, los diversos tonos de negro y casta6o
La proximidad del hombre hacía que se le pusiera la piel de gallina. Tenía la boca seca y el corazón acelerado. El ambiente estaba cargado de tensión. vanessa sintió un estremecimiento, pero no se movió. Tomada por sorpresa, medio dormida, no había levantado las barreras y no podía resistir la fuerza de su atracción ni su propio deseo de que la tocara... por última vez. zac puso las manos sobre sus hombros.
-No me dedico a acosar sexualmente a mis empleadas. Así que tú eliges si quieres marcharte o no...
vanessa tragó saliva.
-Yo...
-Pero si no te vas ahora, no hay marcha atrás -le advirtió zac con voz ronca.
Cuando vanessa miró los brillantes ojos del hombre, se dijo que tenía que ser un sueño, un sueño del que no quería despertarse. Él la tomó por la cintura para apretarla contra su cuerpo. "No estás soñando, vanessa. Estás bien despierta", le decía una vocecita.
Sin embargo, se oyó decir a sí misma:
-Solo un beso... zac enredó los dedos en su pelo, con un brillo de satisfacción en los ojos mientras admiraba el rostro femenino.
-¿Estás regateando conmigo... o contigo misma?
No esperó una respuesta y, mientras vanessa intentaba luchar contra sí misma, él puso su experta boca sobre los labios femeninos.
En aquel momento, debilitada por el anhelo, vanessa se sintió como una polilla frente a una llama. Y zac no la decepcionó.
Se quemaba de excitación y alegría, deseando, necesitando tocarlo, cerrar los dedos sobre su espeso y sedoso pelo, acariciar su arrogante cabeza castaña, poner las manos en sus pómulos altos, apretarlo con fuerza contra su pecho.
Abrazarlo con fuerza para no soltarlo jamás... zac levantó la cara.
-Son casi las seis. Cenaremos juntos... y hablaremos.
-¿Casi las seis? -exclamó vanessa, horrorizada, corriendo hacia la puerta.
¡La guardería cerraba a las cinco y media y llegaba tarde para buscar a su hijo!
De vuelta en casa, a salvo, vanessa acababa de poner a christoper en la cuna cuando sonó el timbre.
Cuando vio a zac por la mirilla, el pánico encogió su corazón. Demasiado tarde se dio cuenta de que salir corriendo sin darle una explicación había sido una estupidez más grande que besarlo de nuevo. Recordándose a sí misma que christoper raramente se movía después de quedarse dormido, vanessa abrió la puerta.
-¿Por qué has salido corriendo de esa forma? -demandó zac con expresión tensa.
Con la cara ardiendo y las conflictivas emociones angustiándola, vanessa pasó al salón delante de él.
-Por... vergüenza, por remordimientos...
-No tienes que sentir nada de eso -la interrumpió zac, tomándola por los hombros para obligarla a mirarlo-. Quiero volver contigo, .vanessa


uyyyyyy que le dira vanessa? sorry la tardanza chicas es que no tenia internet gracias por sus comentarios byeee cdense las kiero =*

jueves, 2 de junio de 2011

capi 7

Capitulo 7

Día 7: Lunes por la mañana
vanessa había pasado el fin de semana atormentada por la idea de lo que zac podía estar haciendo con Astrid Lopez.
Avergonzada por las emociones que le habían impedido dormir y completamente exhausta, cuando llegó a la oficina estaba muy enfadada consigo misma. A muchas mujeres les rompían el corazón y seguían adelante con sus vidas. zac le estaba dando una excelente oportunidad profesional. Y eso era lo único que debería interesarla.
Cuando entró en su despacho, se quedó perpleja al ver a zac esperándola. Con un soberbio traje de color gris oscuro, el rostro impertérrito, el presidente de Sistemas Devlin clavó sus ojos oscuros en ella.
-¿Ocurre algo? -preguntó vanessa.
-Thee mou... puedes dar gracias a que durante estos dos días he conseguido calmarme -contestó zac, con la mandíbula apretada, mirándola de arriba abajo-. ¿Cómo te atreves a dejarme tal mensaje?
Aunque estaba claro que a zac no le había hecho ninguna gracia el provocativo mensaje que ella se había limitado a repetir, vanessa no podía comprender cómo desearle un buen fin de semana podía haber adquirido la categoría de insulto.
-No te entiendo.
-¿No me entiendes? -repitió él, furioso-. ¿De verdad crees que no puedo reconocer los celos cuando los veo?
vanessa se puso colorada hasta la raíz del cabello. Era demasiado sincera como para mentir y se sentía tan mortificada que no podía soportar el escrutinio del hombre. zac debía pensar que, o ella era una neurótica posesiva o seguía locamente enamorada de él.
Quizá, si zac no le hubiera hecho tanto daño, o si ella no hubiera tenido a su hijo, podría portarse de forma fría y olvidar el pasado. Pero con el recuerdo de christopher siempre presente, su aventura con él seguía siendo un acontecimiento crucial en su vida, aunque no lo fuera para zac.
Sin aviso, él abandonó la actitud amenazadora y tomó su mano, desconcertándola con aquel cambio de humor.
-vanessa... no quería decir eso. Lo siento.
Ella miró la mano grande y blanca que apretaba la suya, atraída por el calor y ternura del gesto, pero sin dejar de lado los recuerdos que la atormentaban.
-No pasa nada.
-¿Por qué no comemos juntos y aclaramos las cosas entre nosotros? -sugirió zac entonces.
¿Comer? Consciente de la proximidad del poderoso cuerpo del hombre, vanessa sintió un estremecimiento, una sensación entre el rencor y el anhelo. Si todo fuera tan sencillo... pensó, dolorida. Si pudieran portarse como personas normales y civilizadas. Evidentemente, él era capaz de hacerlo, pero lamentablemente ella no.
-No hay razón para que seamos enemigos -continuó zac.
¿De verdad? Por un loco instante, vanessa hubiera querido gritarle a la cara que él se había acostado con otra mujer mientras ella seguía creyendo que la quería.
Y aún no lo había perdonado.
-Lo siento... -vanessa soltó su mano y dio un paso atrás, exhausta y confusa-. Yo me sentiré más cómoda si la nuestra es simplemente una relación profesional.
Los ojos del hombre se clavaron en los ojos color cafe. El silencio se hizo espeso. zac inclinó la castaña cabeza en un gesto de cortesía y salió del despacho...

byeeeeeeee chicas gracias por comentar...xoxo las kiero