jueves, 28 de julio de 2011

capi 15 penúltimo capitulo




Día 18: Viernes por la mañana.
-No quiero que te cases conmigo por obligación... ¿entiendes? -mientras vanessa hablaba con zac por teléfono, tenía que ahogar los sollozos-. ¡Y a esta hora del día no tengo ganas de hablar sobre el estigma con el que voy a cargar a tu hijo por ser una madre soltera!
-¿Por qué te pones así? -preguntó zac, que estaba siendo muy razonable.
vane colgó el auricular, enfadada.
Después de dejar a chris con su vecina, que solía cuidar del niño en las raras ocasiones que salía sin él, vane se dirigió a Sistemas Devlin. Tenía que limpiar su despacho. Esperaba que entrando en la oficina a la hora del almuerzo llamaría menos la atención.
zac se había mostrado incrédulo cuando se negó a casarse con él. Insistía en las necesidades de chris pero, tristemente, vane no había escuchado ni una sola palabra que quisiera oír.
La incapacidad de zac de perdonarla por el pasado y la negativa de ver la situación bajo su punto de vista inevitablemente arruinaría aquel matrimonio. No era suficiente que lo amase. Necesitaba mucho más.
 
vane acababa de limpiar su escritorio cuando zac apareció en su despacho y se quedó inmóvil en la puerta. Nerviosa como siempre que estaba a su lado, tuvo que hacer un esfuerzo para recuperar la tranquilidad.
Zac Efron, alto, terriblemente sexy y testarudo como el acero esperaba una respuesta.
-Nunca has oído mi versión de la historia -dijo vanessa.
-¿Qué quieres decir?
-Lo que fue para mí tener un romance, mi único romance, con alguien como tú -dijo ella entonces, mirando los ojos azules del hombre-. Tú eres romántico y tierno, pero nunca me sentí segura contigo... eras demasiado frío para eso, demasiado listo, incluso demasiado honesto como para hacerme creer que entre nosotros podía haber un compromiso que no estabas dispuesto a llevar a cabo...
zac frunció el ceño, tomado por sorpresa.
-vanessa...
-Cuando vi a Vico en tu apartamento, yo ya estaba convencida de que te habías aburrido de mí. No me dabas ninguna razón para creer que teníamos un futuro más allá de tu próxima llamada telefónica -siguió ella, temblorosa-. Y, sin embargo, sigues creyendo que debería haber ido corriendo a anunciarte que estaba embarazada...
-¿No crees que podría haber una gran diferencia entre lo que sentía y lo que demostraba sentir? -preguntó entonces zac, con las manos en los bolsillos del pantalón, sin poder disimular su nerviosismo.
-No. Ni siquiera cuando me enviaste una tarjeta el día de los enamorados te molestaste en escribir esa palabra de cuatro letras que yo esperaba ver: amor. Eres un hombre frío y...
Mientras hablaba, la tristeza se adueñaba de su corazón.
-Pero yo quiero casarme contigo, vanessa...
-No tienes que casarte conmigo por christoper -lo interrumpió ella. La emoción amenazaba con embargarla y tuvo que salir al pasillo.
-vanessa... -la llamó zac. Ella siguió caminando, con los ojos llenos de lágrimas-. Te quiero...
vanessa parpadeó, sorprendida.
-Siempre te he querido -proclamó zac con voz ronca.
Varias caras fascinadas aparecieron en el pasillo.
vanessa se dio la vuelta, confusa. Al encontrarse con la mirada del hombre, una mirada llena de vulnerabilidad, al leer la tensión en sus bronceadas facciones, vio que lo decía de corazón y una ola de felicidad la embargó.
-Yo también te quiero...
-¿Este público es suficiente para ti? -sonrió él cuando los empleados empezaron a aplaudir, aunque parecían temer ser demasiado entusiastas.
zac dio un paso hacia ella y la tomó en sus brazos.
-El hombre frío se ha ido de vacaciones, vanessa...
En la limusina, cuando iban a buscar a chris, zac la apretó entre sus brazos como si quisiera soldarla a su duro torso. Después de haberla besado hasta dejarla sin aliento, estaba mirándola con masculina sorpresa.
 
-Yo creí que sabías lo que yo sentía...
-¿Y cómo iba a saberlo? ¿Por transferencia del pensamiento?
-Cuando estábamos juntos el año pasado, podría haberte dicho que te quería la primera semana, pero decidí que sería... bueno...
-¿Mejor permanecer callado?
-Más sensato por el momento -sonrió él, mirándola con aquellos ojos azules llenos de admiración-. Entonces perdiste a tu madre y yo sentí que te había perdido también...
-¿Eso era lo que sentías? -preguntó vanessa, sorprendida.
-Me dejaste fuera de tu vida y yo no sabía si volver a entrar a la fuerza o esperar... al final di un paso atrás y eso fue un error...
vanessa ahogó un gemido.
-Yo pensé que estabas hartándote de mí.
-Me sentí destrozado cuando me dejaste... bueno, por fin lo he dicho. Después, esperé un par de semanas e intenté ponerme en contacto contigo, pero te habías cambiado de casa.
-Dime, ¿por qué pensaste que chris no era hijo tuyo?
-Porque, al principio, me pareció muy pequeño. Pensé que era un par de meses menor de lo que es. Me volví loco durante unos días. Aunque, en realidad, estaba loco de celos -admitió zac por fin.
Algo que llevaba desde el miércoles dando vueltas en la cabeza de vanessa apareció de nuevo.
-Rocco abrió la puerta de tu casa la noche de la fiesta. ¿Por qué no se encargó él de organizarlo todo?
Ante la referencia al mayordomo, zac sonrió, travieso.
-¿Aún no sabes por qué, yinkeka mou? ¡Tuve que inventarme un trabajo para ti!
-¿Inventártelo?
-Eso de la ayudante personal solo era para estar cerca de ti. Si hubieras ido directamente al equipo de dirección, no habría tenido la oportunidad de verte a solas. En cuanto me recuperé de la sorpresa de verte en Sistemas Devlin, decidí que intentaría volver a ganarme tu corazón...
vanessa estaba transfigurada por lo que estaba oyendo.
-Pero la entrevista... te mostraste tan impersonal.
-Si me hubiera puesto "personal"... tú habrías salido corriendo -sonrió él, antes de reclamar otro beso-. Tuve que convencerte de que te trataría como a una empleada, pero me temo que eso ha sido un reto imposible...
-Para mí también. No podía pensar en ti como jefe.
-Me encantaba cuando te ponías celosa... pero cuando me dijiste que pasara un buen fin de semana con Astrid Lopez, yo pensé que estabas riéndote de mí.
Habían llegado a su destino y la limusina estaba parada, pero zac y vanessa, perdidos en un nuevo abrazo, se dieron cuenta de eso diez minutos más tarde. Corrieron para buscar a chris y entre besos y abrazos le dijeron que era un niño maravilloso. Arropado por el amor de sus padres, chris bostezó y se quedó dormido, mientras ellos se tomaban de la mano y soñaban con un futuro juntos...





 chicas proximo capitulo el FINNNN =( me voy a quedar sin nove ;( byee chicas xoxo las kiero muchooooo 

domingo, 24 de julio de 2011

capi 14





Día 16: Jueves por la tarde
Unos minutos después de la llegada de zac a Sistemas Devlin, vanessa fue llamada a su despacho.
Él la miró con ojos helados.
-¿Por qué has venido hoy a trabajar? ¿Estás loca?
¿Loca? Como la mayoría de la gente, que responde a una crisis aferrándose a la rutina, a vane ni siquiera se le había ocurrido la idea de quedarse en casa.
-Yo... pues...
-¿Es que crees que quiero ver a mi hijo por primera vez en la guardería de la empresa? -la mirada hostil del hombre encendía sus facciones-. Ve abajo y saca a mi hijo de aquí. Después, entra en el coche que está esperando en la puerta y llévate a chris a mi casa.
Angustiada por su hostilidad, vane asintió. Debería haber pensado que zac querría conocer a chris. Pero solo cuando él le había dado el conejito de terciopelo, significando su deseo de aceptar a un niño que él creía engendrado por otro hombre, vanessa se había dado cuenta de lo fuertes que podrían ser los sentimientos de zac por su propio hijo.
-Tú habías decidido que me había acostado con otra mujer y te vengaste negándome el derecho de conocer a mi hijo -la condenó zac entonces.
-Rompimos mucho antes de que supiera que estaba embarazada -protestó vane-. ¿No recuerdas que solías hablar de aquel amigo tuyo, según tú "atrapado" por una buscavidas que se había quedado embarazada?
-No intentes justificarte de ese modo. El hijo de esa mujer podría ser de una docena de padres. Lo nuestro era muy diferente... o, al menos, yo creí que lo era...
vane se puso colorada.
-Pero yo creí que tú me acusarías de querer atraparte porque eres rico... ¡No quería que me pusieras la etiqueta de buscavidas!
-Estoy esperando tu renuncia -dijo zac entonces, como si no hubiera hablado. Decidido, aparentemente, a no permitir que se defendiera.
-¿Y encima me despides?
-Solo estoy protegiendo a la madre de mi hijo para que no siga ensuciando su reputación y la mía.
-Ayer me dijiste que te daba igual lo que pensara la gente...
-¡En cuanto entré en este edificio deberías haberme dicho que tenías un hijo y que era mío! Deberías... -zac dejó escapar una risa amarga- deberías habérmelo dicho cuando descubriste que estabas embarazada. Yo no te habría dejado sola cuidando de mi hijo...
-¿Aunque fuera culpa mía que se engendrara?
-Soy lo suficientemente mayorcito como para saber que haciendo el amor nacen niños. Y que, a veces, ese particular evento creativo está fuera de nuestro control.
vane se sintió como un gu.s. .a.no. Y era él quien la hacía sentirse así. Lo había juzgado mal, se había equivocado tomando decisiones, había asumido lo peor, se había rendido a sus pesimistas expectativas.
Intentando contener las lágrimas que amenazaban con asomar y con un nudo en la garganta, reunió fuerzas para hacerle la pregunta definitiva:
-Entonces... si hubiera acudido a ti hace un año diciéndote que estaba embarazada, ¿qué habrías hecho?
Los hermosos ojos del hombre la cortaron como cuchillos.
-Hubiera dicho que era el destino... y me habría casado contigo.
-Debe de ser muy fácil ser perfecto y saberlo siempre todo... cuando las cosas ya han ocurrido.
vanessa salió del despacho entonces, sintiendo que él había desgarrado su corazón.
zac se habría casado con ella.
Pero no había mencionado la palabra amor. Sin duda la habría hecho sentir terriblemente mal si se hubiera casado con él, se decía a sí misma. Sin duda los dos habrían sido infelices. Él no la amaba entonces y un año después, incluso su respeto por ella había desaparecido.
-Parece muy listo... -estaba diciendo zac, observando a su hijo de seis meses reír mientras buscaba bajo el almohadón el conejito de terciopelo que su padre intentaba esconderle.
-Ya -murmuró vane, sentada muy rígida en el salón de la casa de zac, estudiando al hombre y al niño, el pelo castaño, la piel dorada, los ojos azules que delataban el parentesco.
Él llevaba una hora haciendo preguntas sobre su hijo. Lo que le gustaba, lo que no le gustaba, cómo dormía, cómo había sido el parto, si era grande o pequeño comparado con otros niños de su edad, si era inteligente comparado con otros niños de su edad...
Para ser un hombre que no sabía nada sobre niños parecía saberlo todo, incluyendo el hecho de que chris había sido prematuro.
¿Por qué no se había dado cuenta de que él podría ser el tipo de hombre dispuesto a ponerse de rodillas en la alfombra para hacer el avión o el caballo, aunque llevara un traje italiano que costaba miles de dolares? zac no dejaba de mirar a chris con una expresión de sorpresa y orgullo en el rostro. Aparentemente, descubrir que era padre había sido una fuente de alegría para zac efron.
-Se está quedando dormido -murmuró el hombre, cuando chris abrió la boquita para bostezar, mostrando el principio de un diente.
-Es la hora de su siesta.
-¿Por qué no me lo habías dicho?
-Dormirse un poquito más tarde no le hará daño.
-Pero debería seguir con su rutina diaria ahora que está fuera de la guardería y que por fin puedes atenderlo...
vane lo miró, perpleja.
-Siento mucho haber tenido que abandonar a mi hijo para hacer lo que hacen millones de mujeres: trabajar. Tenía que ganarme la vida, ¿sabes?
-No seas irónica. No te culpo por ello. Solo quería decir que chris estará encantado de tenerte con él todo el día.
-¿Estás pensando reconocer al niño? -preguntó vanessa, intentando que la tormenta de sentimientos heridos y furiosos que había en su interior se calmara.
zac levantó a chris de la alfombra y lo dejó en el sofá, colocando varios almohadones a cada lado del niño y comprobando que no podía caerse por ningún lado. El gesto hizo que vanessa escondiera una sonrisa.
-Evidentemente, vamos a casarnos. Ya he pedido una licencia especial y el matrimonio se celebrará lo antes posible.
zac le estaba ofreciendo hacer realidad todos sus sueños pasados y presentes, pero en aquel momento en lo único que vanessa podía pensar era en el terrible dolor que él le había causado.
-¡No me casaría contigo aunque fueras el último hombre de la tierra!

byeee chicas gracias por sus comentarios xoxox

miércoles, 20 de julio de 2011

capi :13 "la verdad"

"La Verdad "
como lo tomara zac?


Día 15: Jueves por la mañana

Era poco después de medianoche.
vanessa despidió a la niñera. 
Le quemaban los ojos y le dolía la cabeza, pero las lágrimas se negaban a salir. Cuando los invitados de zac empezaron a marcharse, ella había salido de la casa sin que la vieran para tomar un taxi.-Siento mucho haberte juzgado mal -le había dicho a zac, sin mirarlo.-¿Eso es todo lo que tienes que decir? -le había preguntado él.vanessa estaba demasiado alterada como para dar más explicaciones. Catorce meses antes, había sido fácil pensar que él la había traicionado. Incluso había esperado que ocurriese. Estar locamente enamorada de un hombre que nunca mencionaba la palabra amor y que solo hacía planes para veinticuatro horas más tarde había sido demasiado para ella después de perder a su madre.

Que zac hubiera preferido a una preciosa rubia en lugar de una mujer llorosa y entristecida le parecía lógico en él. Había creído que era un canalla, un desleal, un hombre sin convicciones morales. Pero no lo era. Y era ella la que estaba equivocada, muy equivocada.
El timbre sonó en ese momento. Y vanessa sabía que era zac. Fue entonces cuando sus ojos se llenaron de lágrimas. Lo quería tanto... ¿Cómo podía haberse torcido todo de aquella forma?
Con la camisa blanca medio desabrochada, mostrando un torso bronceado y muy masculino, el cabello castaño despeinado y el mentón oscurecido por una sombra de barba, zac parecía un pirata. Un pirata tremendamente sexy.-No sé qué decir... -murmuró vanessa.zac dejó el paquete que llevaba sobre la mesita del pasillo y la tomó en sus brazos, observando sus ojos llorosos con expresión de censura. Y entonces, sin previo aviso, empezó a besarla con explosiva pasión, aplastando sus labios bajo los de él una y otra vez, hasta que vanessa se colgó de su cuello, estremecida, con los sentidos alerta, el corazón latiendo a toda velocidad, la mente vacía... Levantando la orgullosa cabeza negra, zac sonrió como un lobo antes de tomarla en brazos.Pero no la llevó al dormitorio. La dejó sobre el sofá y volvió a aparecer unos segundos después con el paquete que había dejado en el pasillo.-¿Qué... es esto?-Es para chris.-¿Para chris? -repitió ella, sorprendida.-Lo he visto hoy en la guardería -dijo él, sin mirarla directamente a los ojos-. Me sonrió... Parecía tan frágil. No voy a decir que es el niño más guapo que he visto en mi vida, pero probablemente es el primer niño al que he mirado de verdad.Temblando, vanessa sacó un conejito de terciopelo del paquete y se le hizo un nudo en la garganta.-Gracias -consiguió decir.-Yo tenía uno parecido cuando era pequeño... -murmuró zac.La vergüenza y la culpa invadieron a vanessa, haciéndola sentir como un gus. .a.n.o.-zac... chris... chris tiene seis meses.Él siguió mirándola sin decir nada.-chris es tu hijo -murmuró entonces vanessa-. No ha habido otro hombre. Me quedé embarazada en París.Con el corazón en un puño, observó cómo el hombre se tomaba aquella información. En sus ojos vio incredulidad, sorpresa, aceptación, seguidas todas aquellas emociones por una dura condena.-Lo que acabas de decirme -empezó a decir zac con voz ronca- es imperdonable.
Angustiada, vanessa vio a zac salir del salón y cerrar de un furioso portazo.

uyyy sera que se enojo o no?....^.^ jaja byee lo malo es que lo sabras hasta el proximo sorry bye chicas gracias por sus comentarios y KARY con este capi ya se te callo TODOO el pelo amix jajaj
bye  =*

miércoles, 13 de julio de 2011

capi12


zac... tengo que hablar contigo, pero no quiero ir a tu despacho.
-¿Por qué?
-Me parece que nuestro comportamiento ha causado muchos rumores...
-A mí esas tonterías me dan igual -la interrumpió él con tono superior-. Y tú tampoco deberías preocuparte.
-Mira, tenemos que hablar de christoper...
-No estoy preparado para eso... quizá no lo esté nunca -dijo zac entonces, con aparente firmeza.
-No lo entiendes...
-Claro que lo entiendo. Tú y tu hijo son un paquete. Puede que sea insensible, pero no soy idiota -volvió a interrumpirla él con frialdad-. Un coche irá a buscarte a casa esta tarde a las ocho.
Después de eso, zac colgó el teléfono, dando la conversación por terminada. vanessa lanzó un gemido de desesperación. ¿Por qué estaba tan seguro de que podía conseguirla otra vez? ¿Era tan evidente que seguía enamorada de él?
¿Y cómo se atrevía a decir que estaba pensándose si podría soportar volver con ella desde que sabía que tenía un hijo?
Quince minutos después, durante la hora de la comida, fue una sorpresa para vanessa mirar por la ventana de la cocina de la guardería, donde estaba lavando el biberón de chris, y ver a zac hablando con la supervisora.
Estaba mirando alrededor, como si buscara a un niño en especial, y vanessa observó la evidente incomodidad de la mujer cuando señaló a chris. zac dio un paso hacia el niño y apretó los dientes, pálido.
Un minuto después, salía de la guardería.

Día 14: Miércoles por la noche
¿Habría descubierto zac que chris era su hijo? Era en lo único que vane podía pensar desde la hora de la comida. zac se había ido de la guardería y no había vuelto al despacho en toda la tarde.
A las ocho, vanessa fue recogida en su apartamento por una limusina. Con el elegante vestido azul oscuro que había elegido por la mañana, debería sentirse encantada, pero estaba demasiado nerviosa.
zac la recibió en el magnífico vestíbulo de su casa. Espectacular con el esmoquin, la miró de arriba abajo con admiración y una brillante sonrisa iluminó sus atractivas facciones.
-Quiero que conozcas a mi hermano Miguel y a su mujer antes de que llegue el resto de los invitados.
En aquel momento hubiera preferido hablar a solas con zac, pero, obviamente, no eran ni el momento ni el sitio adecuados para hacer una confesión sobre su hijo. Había sido una tonta pensando que zac habría descubierto la verdad solo con mirar al niño.
Y la verdad era que no sabía cómo iba a decirle a zac que era hijo suyo.
En ese momento, él puso una mano en su espalda.
-¿Recuerdas a la rubia que salió de mi dormitorio el año pasado?
vanessa se quedó helada.
-Sí... pero...
-Vico, mi cuñada, acababa de salir de una clínica después de un aborto espontáneo. Yo me fui a un hotel para que Miguel y ella pudieran estar solos hasta que volvieran a Grecia -explicó Diego entonces-. Supongo que mi hermano estaría en la ducha cuando tú llegaste...
-¿Estás intentando convencerme de que...?
Pero vanessa no pudo seguir hablando porque acababan de llegar al salón de baile, donde una rubia muy alta estaba al lado de Miguel efron, el hermano de zac al que ella había visto en fotografías.
zac estaba intentando convencerla de que la rubia medio desnuda era su cuñada y ella se negaba a creerlo... pero la evidencia estaba justo frente a ella. Vico era la mujer que vanessa había visto en el apartamento de zac y la miraba con cara de disculpa.
-Volvemos a encontrarnos, vanessa -sonrió la joven, intentando disculparse-. Aquel día fui tan grosera contigo...
Ni siquiera le conté a Miguel que habías entrado en el apartamento. Y, por supuesto, tampoco se lo conté a zac. No es excusa, pero estaba destrozada en ese momento y cuando entraste... bueno, no sé, perdí la cabeza... me olvidé completamente de que no era nuestro apartamento.
-No pasa nada... lo comprendo. Por favor, no te preocupes -dijo vanessa, sorprendida de que zac hubiera dicho la verdad. Tragando saliva, le dio a Vico un paquetito envuelto en papel de regalo-. Feliz cumpleaños.
Los invitados charlaban en grupos y los que llegaban eran una buena distracción, pero vanessa no hubiera podido mirar a zac aunque su vida dependiera de ello.
"¿Qué tal se te da arrastrarte?", le había preguntado el día anterior. ¿Cómo podía arrastrarse cuando el suelo se había hundido bajo sus pies? A vanessa le temblaban las piernas y su mundo parecía derrumbarse.

byeeee chicss sorry capi corto pero en el proximo capitulo "la verdad" jaja byee las kiero gracias por comentar XD

miércoles, 6 de julio de 2011

capi11

Día 12: Miércoles
A las nueve de la mañana, vanessa levantó la mirada de la pantalla de su ordenador cuando zac entró en su despacho y apoyó la espalda en la puerta para cerrarla.
Había pasado toda la noche diciéndose a sí misma que odiaba a zac Efron. ¿Cómo podía haber imaginado que su hijo era de otro hombre? Aquella era la única posibilidad en la que vanessa ni siquiera había pensado.
¿Y no era curioso que se hubiera encogido de hombros al saber que había visto a la rubia medio desnuda en su apartamento? ¿Esa era su idea de salirse por la tangente? ¿Actuar como si la rubia nunca hubiera existido? Pues, desgraciadamente, ella tenía muy buena memoria.
Pero lo más desafortunado era que, por mucha amargura y furia que  zac  provocara en ella, seguía dejándola sin aliento cada vez que lo veía.
Allí, de pie frente a ella, tremendamente masculino, con un caro traje de chaqueta, el agresivo mentón tenso y los ojos azules semicerrados, zac exudaba una ligera pero perceptible sensación de incomodidad que, inesperadamente, le tocaba el corazón.
-Si tienes algo que decir, dilo -suspiro vanessa.
-Supongo que un hombre insensible y egoísta se habría lanzado sobre el niño diciendo: ¡Qué bien, es el niño más guapo que he visto en mi vida!
-¿Miraste siquiera a Christoper?
-No quería ni mirarlo... -contestó él. Después de decirlo, apretó los dientes y abrió las manos en señal de disculpa-. Perdona. No quería decir eso.
-Se te ha escapado, ¿no? Como tú eres un hombre tan sensible... -murmuró vanessa, volviéndose hacia el ordenador-. No te gustan mucho los niños, ¿verdad?
-Sin comentarios. Solo he venido para decirte que puedes tomarte la mañana libre. Tienes que comprarte un vestido para el miércoles por la noche -dijo él entonces tranquilamente, poniendo una tarjeta de crédito sobre la mesa mientras mencionaba como por casualidad el nombre de un conocido diseñador-. Tienes una cuenta de gastos, algo perfectamente legítimo...
-¿Es una orden?
-Sí -confirmó zac sin dudarlo-. Las apariencias lo son todo en mi mundo. Y no quiero que nadie te trate como si fueras una simple empleada.
-Solo soy una empleada, zac.
-¿Durante cuánto tiempo?vanessa lo miró, sorprendida.
-¿Eso es una amenaza?
-Deberías conocerme mejor -replicó él, mirándola con exasperación-. Llámalo como quieras, vanessa. Cuando te miro, me duele y tú sientes lo mismo...vanessa tembló, furiosa, pero no sabía con quién estaba más enfadada: con ella misma por la vergonzosa debilidad que sentía o con él por hacer tan arrogante comentario con toda tranquilidad.
-¿La rubia también te hacía sentir así?
-Nunca...
-Qué pena -vanessa apartó la mirada, rota por la sencilla palabra que, por fin, admitía la cruel traición de Zac Efron-. No se puede dar marcha atrás al reloj. Nunca podría confiar en ti, zac.
El hombre se quedó silencioso durante unos segundos. Su expresión era indescifrable.
-Espero que se te dé bien arrastrarte -murmuró por fin, mientras abría la puerta.
¿Arrastrarse? Ni por todo el oro del mundo, ni siquiera por un nuevo comienzo con el hombre del que seguía estando enamorada.
Pero era el momento de decirle la verdad sobre Chritoper, pensó vanessa, angustiada.
Al final, Christoper preguntaría quién era su padre y esperaría respuestas. ¿Cómo podía permitir que zac siguiera creyendo que Christoper era hijo de otro hombre? ¿Cómo había podido imaginar alguna vez que podría mantener aquello en secreto para siempre cuando no era solo su secreto...?
Día 13: Miércoles por la tarde
-¡Por la oficina corren los rumores más increíbles sobre ti y el jefe! -estaba diciendo Mía, que miraba especulativamente a vanessa y después, sin molestarse en disimular, la caja con el logo de un famoso diseñador que había al lado de su escritorio-. Ten cuidado porque aquí se sabe todo y la gente está empezando a hablar.
-¿De verdad? -preguntó vanessa, sorprendida de que su problema hubiera adquirido, además, otra dimensión. La de cotilleo en la oficina. Ojala hubiera escondido la caja del vestido, pensó.
-zac efron se marchará de aquí, pero tú tendrás que quedarte...
-¿Qué dicen esos rumores?
Mía hizo una mueca.
-Bueno, dicen que estuvisteis toda la tarde del lunes en su despacho sin salir una sola vez... y también dicen otras cosas que yo no me creo.
-¿A qué te refieres?
-Pues, bueno, ya sabes cómo es la gente. Dicen que Chris... bueno, como el niño tiene el pelito castaño y la piel blanca...
-No digas más -la interrumpió vanessa, escondiendo la cabeza ante el desesperante acierto de aquel rumor.
-El equipo de dirección está convencido de que zac te ha dado este puesto para que los espíes. Dicen que cuando estás con zac efron, la puerta siempre está cerrada.
Era absolutamente cierto y no precisamente lo más habitual en las reuniones entre un empleado de su categoría y un poderoso magnate de los negocios.
Sintiéndose culpable y angustiada por todo ello y, sobre todo, por tener que decirle a zac que Christoper era su hijo,
 

lunes, 4 de julio de 2011

capi 10



Toda su vida pareció pasar frente a los ojos de vanessa en ese momento.
-Es... mío -consiguió decir.
zac la estudió en silencio, perplejo. Y entonces sus ojos se oscurecieron.
-¡Gracias por decírmelo! -exclamó, con una furia increíble.
Y, sin decir otra palabra, entró en el ascensor.

Día 11: Martes por la tarde
Cuando vanessa llegó a la oficina, el teléfono estaba sonando.
Era zac.
-Quiero verte en mi despacho ahora mismo.
Tensa de angustia, respiró profundamente.
Había llegado el momento de la verdad, pensó. Y si la furia de zac unos minutos antes era una señal, podía temer lo que la esperaba. ¿Podría haber peor manera de descubrir que era padre?
Él estaba frente a la ventana de su despacho con un vaso de whisky en la mano y, al oírla entrar, se volvió, muy serio.
-¿Por qué no me habías dicho que tenías un hijo?
-zac...
-¿No crees que yo tenía derecho a saberlo?
-Era más una cuestión de...
-Dejaste que te besara, dejaste que pensara...
zac apretó los labios con fuerza y después se tomó de un trago lo que quedaba de whisky.
-Muy bien, estás sorprendido...
-¿Qué esperabas? Voy detrás de ti como un crío y tú me has dejado hacerlo, sabiendo lo que me estabas ocultando -exclamó él, indignado-. ¿Cómo podía yo saber que habías tenido un hijo desde la última vez que nos vimos? Ha pasado poco más de un año desde que estábamos juntos...
vanessa se puso rígida, pero las piernas le temblaban.
-Ha sido una tontería, pero pensé que podría mantener a christoper en secreto.
zac dejó escapar un suspiro de irritación.
-¿Y tú tienes cara de acusarme a mí de infidelidad? Durante todo este tiempo, ¿sabes lo que creí? Creí que me habías dejado porque no podías permitirte ser feliz, ni siquiera conmigo, mientras estabas de luto por tu...
-¿Qué quieres decir? -lo interrumpió ella.
Estaban dándole vueltas al asunto en lugar de centrarse en lo más importante que era, por supuesto, chritoper.
-¡Y simplemente me dejaste porque habías conocido a otro hombre! La historia más antigua del mundo, pero yo no me di cuenta.
-¿Que conocí a otro hombre? -repitió vanessa, confusa.
-El padre de tu hijo. ¿Dónde está ahora? Ya que vives en el apartamento de tu hermano, supongo que el padre del niño ha desaparecido.
Cuando vanessa entendió por fin que zac creía que ella lo había engañado con otro hombre, la rabia y el desaliento la envolvieron por completo.
-¿Tú crees que...?
-¡Olvídalo! No quiero conocer los sórdidos detalles -la interrumpió él, sirviéndose otro vaso de whisky-. De hecho, ni siquiera sé por qué he dicho que quería hablar contigo. En realidad, ¿qué queda por decir?
-¡Tú ya has dicho más que suficiente! -exclamó vanessa, dolida y furiosa.
zac la miró, irónico.
-Te daba miedo decirme que tenías un hijo. Admítelo...
-¡Me niego a seguir con esta conversación!
-Muy bien. Tienes permiso para marcharte.
vanessa dio un paso hacia la puerta. Estaba temblando como una hoja.
-Thee mou... Ahora estás intentando que me sienta culpable. Pero tu silencio es imperdonable, vanessa. ¡Me has engañado!
-¡Como tú me engañaste a mí una vez! -replicó ella-. ¿Por qué va a importarme cómo te sientes?
Después de eso, vanessa salió del despacho cerrando de un portazo.

sorry la tardanza chicas gracias por sus comentarios y sorry por el capi tan corto les juro que el otro sera mas largoooo jaja byee las kiero y cuidense