Día 12: Miércoles
A las nueve de la mañana, vanessa levantó la mirada de la pantalla de su ordenador cuando zac entró en su despacho y apoyó la espalda en la puerta para cerrarla.
Había pasado toda la noche diciéndose a sí misma que odiaba a zac Efron. ¿Cómo podía haber imaginado que su hijo era de otro hombre? Aquella era la única posibilidad en la que vanessa ni siquiera había pensado.
¿Y no era curioso que se hubiera encogido de hombros al saber que había visto a la rubia medio desnuda en su apartamento? ¿Esa era su idea de salirse por la tangente? ¿Actuar como si la rubia nunca hubiera existido? Pues, desgraciadamente, ella tenía muy buena memoria.
Pero lo más desafortunado era que, por mucha amargura y furia que zac provocara en ella, seguía dejándola sin aliento cada vez que lo veía.
Allí, de pie frente a ella, tremendamente masculino, con un caro traje de chaqueta, el agresivo mentón tenso y los ojos azules semicerrados, zac exudaba una ligera pero perceptible sensación de incomodidad que, inesperadamente, le tocaba el corazón.
-Si tienes algo que decir, dilo -suspiro vanessa.
-Supongo que un hombre insensible y egoísta se habría lanzado sobre el niño diciendo: ¡Qué bien, es el niño más guapo que he visto en mi vida!
-¿Miraste siquiera a Christoper?
-No quería ni mirarlo... -contestó él. Después de decirlo, apretó los dientes y abrió las manos en señal de disculpa-. Perdona. No quería decir eso.
-Se te ha escapado, ¿no? Como tú eres un hombre tan sensible... -murmuró vanessa, volviéndose hacia el ordenador-. No te gustan mucho los niños, ¿verdad?
-Sin comentarios. Solo he venido para decirte que puedes tomarte la mañana libre. Tienes que comprarte un vestido para el miércoles por la noche -dijo él entonces tranquilamente, poniendo una tarjeta de crédito sobre la mesa mientras mencionaba como por casualidad el nombre de un conocido diseñador-. Tienes una cuenta de gastos, algo perfectamente legítimo...
-¿Es una orden?
-Sí -confirmó zac sin dudarlo-. Las apariencias lo son todo en mi mundo. Y no quiero que nadie te trate como si fueras una simple empleada.
-Solo soy una empleada, zac.
-¿Durante cuánto tiempo?vanessa lo miró, sorprendida.
-¿Eso es una amenaza?
-Deberías conocerme mejor -replicó él, mirándola con exasperación-. Llámalo como quieras, vanessa. Cuando te miro, me duele y tú sientes lo mismo...vanessa tembló, furiosa, pero no sabía con quién estaba más enfadada: con ella misma por la vergonzosa debilidad que sentía o con él por hacer tan arrogante comentario con toda tranquilidad.
-¿La rubia también te hacía sentir así?
-Nunca...
-Qué pena -vanessa apartó la mirada, rota por la sencilla palabra que, por fin, admitía la cruel traición de Zac Efron-. No se puede dar marcha atrás al reloj. Nunca podría confiar en ti, zac.
El hombre se quedó silencioso durante unos segundos. Su expresión era indescifrable.
-Espero que se te dé bien arrastrarte -murmuró por fin, mientras abría la puerta.
¿Arrastrarse? Ni por todo el oro del mundo, ni siquiera por un nuevo comienzo con el hombre del que seguía estando enamorada.
Pero era el momento de decirle la verdad sobre Chritoper, pensó vanessa, angustiada.
Al final, Christoper preguntaría quién era su padre y esperaría respuestas. ¿Cómo podía permitir que zac siguiera creyendo que Christoper era hijo de otro hombre? ¿Cómo había podido imaginar alguna vez que podría mantener aquello en secreto para siempre cuando no era solo su secreto...?
Día 13: Miércoles por la tardeA las nueve de la mañana, vanessa levantó la mirada de la pantalla de su ordenador cuando zac entró en su despacho y apoyó la espalda en la puerta para cerrarla.
Había pasado toda la noche diciéndose a sí misma que odiaba a zac Efron. ¿Cómo podía haber imaginado que su hijo era de otro hombre? Aquella era la única posibilidad en la que vanessa ni siquiera había pensado.
¿Y no era curioso que se hubiera encogido de hombros al saber que había visto a la rubia medio desnuda en su apartamento? ¿Esa era su idea de salirse por la tangente? ¿Actuar como si la rubia nunca hubiera existido? Pues, desgraciadamente, ella tenía muy buena memoria.
Pero lo más desafortunado era que, por mucha amargura y furia que zac provocara en ella, seguía dejándola sin aliento cada vez que lo veía.
Allí, de pie frente a ella, tremendamente masculino, con un caro traje de chaqueta, el agresivo mentón tenso y los ojos azules semicerrados, zac exudaba una ligera pero perceptible sensación de incomodidad que, inesperadamente, le tocaba el corazón.
-Si tienes algo que decir, dilo -suspiro vanessa.
-Supongo que un hombre insensible y egoísta se habría lanzado sobre el niño diciendo: ¡Qué bien, es el niño más guapo que he visto en mi vida!
-¿Miraste siquiera a Christoper?
-No quería ni mirarlo... -contestó él. Después de decirlo, apretó los dientes y abrió las manos en señal de disculpa-. Perdona. No quería decir eso.
-Se te ha escapado, ¿no? Como tú eres un hombre tan sensible... -murmuró vanessa, volviéndose hacia el ordenador-. No te gustan mucho los niños, ¿verdad?
-Sin comentarios. Solo he venido para decirte que puedes tomarte la mañana libre. Tienes que comprarte un vestido para el miércoles por la noche -dijo él entonces tranquilamente, poniendo una tarjeta de crédito sobre la mesa mientras mencionaba como por casualidad el nombre de un conocido diseñador-. Tienes una cuenta de gastos, algo perfectamente legítimo...
-¿Es una orden?
-Sí -confirmó zac sin dudarlo-. Las apariencias lo son todo en mi mundo. Y no quiero que nadie te trate como si fueras una simple empleada.
-Solo soy una empleada, zac.
-¿Durante cuánto tiempo?vanessa lo miró, sorprendida.
-¿Eso es una amenaza?
-Deberías conocerme mejor -replicó él, mirándola con exasperación-. Llámalo como quieras, vanessa. Cuando te miro, me duele y tú sientes lo mismo...vanessa tembló, furiosa, pero no sabía con quién estaba más enfadada: con ella misma por la vergonzosa debilidad que sentía o con él por hacer tan arrogante comentario con toda tranquilidad.
-¿La rubia también te hacía sentir así?
-Nunca...
-Qué pena -vanessa apartó la mirada, rota por la sencilla palabra que, por fin, admitía la cruel traición de Zac Efron-. No se puede dar marcha atrás al reloj. Nunca podría confiar en ti, zac.
El hombre se quedó silencioso durante unos segundos. Su expresión era indescifrable.
-Espero que se te dé bien arrastrarte -murmuró por fin, mientras abría la puerta.
¿Arrastrarse? Ni por todo el oro del mundo, ni siquiera por un nuevo comienzo con el hombre del que seguía estando enamorada.
Pero era el momento de decirle la verdad sobre Chritoper, pensó vanessa, angustiada.
Al final, Christoper preguntaría quién era su padre y esperaría respuestas. ¿Cómo podía permitir que zac siguiera creyendo que Christoper era hijo de otro hombre? ¿Cómo había podido imaginar alguna vez que podría mantener aquello en secreto para siempre cuando no era solo su secreto...?
-¡Por la oficina corren los rumores más increíbles sobre ti y el jefe! -estaba diciendo Mía, que miraba especulativamente a vanessa y después, sin molestarse en disimular, la caja con el logo de un famoso diseñador que había al lado de su escritorio-. Ten cuidado porque aquí se sabe todo y la gente está empezando a hablar.
-¿De verdad? -preguntó vanessa, sorprendida de que su problema hubiera adquirido, además, otra dimensión. La de cotilleo en la oficina. Ojala hubiera escondido la caja del vestido, pensó.
-zac efron se marchará de aquí, pero tú tendrás que quedarte...
-¿Qué dicen esos rumores?
Mía hizo una mueca.
-Bueno, dicen que estuvisteis toda la tarde del lunes en su despacho sin salir una sola vez... y también dicen otras cosas que yo no me creo.
-¿A qué te refieres?
-Pues, bueno, ya sabes cómo es la gente. Dicen que Chris... bueno, como el niño tiene el pelito castaño y la piel blanca...
-No digas más -la interrumpió vanessa, escondiendo la cabeza ante el desesperante acierto de aquel rumor.
-El equipo de dirección está convencido de que zac te ha dado este puesto para que los espíes. Dicen que cuando estás con zac efron, la puerta siempre está cerrada.
Era absolutamente cierto y no precisamente lo más habitual en las reuniones entre un empleado de su categoría y un poderoso magnate de los negocios.
Sintiéndose culpable y angustiada por todo ello y, sobre todo, por tener que decirle a zac que Christoper era su hijo,
4 comentarios:
OMG!!!!
por dios zachary como te atreves a decirle eso a nessa ehh!!??....y por dios cuantos rumores odio los rumores pfff bueno ahora a esperar a ver que pasa,por dios nessa le va a decir la verdad!pero le creera zac dios te lo dije y te lo vuelvo a decir vasa hacer que me quede sin cabello jajaja siguela prtontoo amix amo tu nove
baii baii
Zac es un idiota... si tan solo mirara a cris... se daria cuenta de las cosas..
ademas vanessa ya debe decirle la verdad...
es momento de que enfrente a Zac--
siguela..
me encanta..
;)
Super El Cap !
Zac Es Un Tonto De 1era !
Le Reclama a Vane Por Que Tuvo Un Hijo Con "otro hombre"
Y Supuestamente El La Engaño Con Una Rubia !
O Dios !
Siguela !!
Esta Super !
Amo Tu Novee ! <3 <3 :D
ni en un millon de años la rubia le haria sentir lo mismo!!
y ness ke le diga ya la verdad!!
y se vaya de la empresa porke como la gente empiece a hablar mas... :S :S
bueno siguela pronto
bye!
kisses!
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