holaa le segumoss ..alice las imagenes las consigo en tumbl y grax por comentar
-¡Pero si tú no has sido la amante de nadie!
Vanessa no hizo el menor comentario. Tras toda la publicidad negativa que le habían
hecho, nadie creería la verdad.
hecho, nadie creería la verdad.
-Liz, todo lo que Zac quiere es acostarse conmigo -declaró.
-¡Oh! -Liz enrojeció tan intensamente que todas sus pecas desaparecieron-. ¡Cariño! ¡No debes dejarte arrastrar por un hombre semejante!
Aquella noche Vanessa permaneció tendida en la cama, escuchando los ruidos del tráfico.
No podía perdonarse haberse sentido atraída por un hombre como Zac Efron, quiena buen seguro pensaba que era una aventurera despreciable, acostumbrada a vender su cuerpo a cambio de lujos y riquezas. Le parecía que el corazón se le iba a partir en mil pedazos de dolor. ¿Cómo había sido capaz de caer tan bajo? Cuando la eligieron para la campaña publicitaria de una de las marcas de productos para el cabello más populares del país, apenas tenía dieciocho años. Aunque nunca había querido ser modelo, se dejó convencer por su padre, y muy pronto empezó a ganar dinero a espuertas.Sin embargo, al poco empezaron a hartarla la presión a la que la sometían y la
superficialidad del mundo de la moda. Como había ahorrado mucho dinero, empezó a hacer planes para cambiar de vida.
Pero durante todo ese tiempo su padre no había dejado de jugar. Sin que ella lo
supiera, cada vez hacía apuestas más arriesgadas, ofreciendo la fortuna de su
hija como garantía para cubrir las pérdidas. Por suerte, el director del casino
de Leland le había cortado el crédito en cuanto sospechó que el anciano estaba
jugando muy por encima de sus posibilidades. Vanessa conoció a Leland Coulter
cuando fue al casino a pagar las deudas de su padre.
supiera, cada vez hacía apuestas más arriesgadas, ofreciendo la fortuna de su
hija como garantía para cubrir las pérdidas. Por suerte, el director del casino
de Leland le había cortado el crédito en cuanto sospechó que el anciano estaba
jugando muy por encima de sus posibilidades. Vanessa conoció a Leland Coulter
cuando fue al casino a pagar las deudas de su padre.
-No conseguirás cambiarle, Vanessa -le había dicho-. Seguiría apostando
aunque se estuviera muriendo. Tiene que ser él el que decida cambiar.
aunque se estuviera muriendo. Tiene que ser él el que decida cambiar.
Tras aquel humillante episodio, su padre le hizo un montón de promesas. Le juró que
no volvería a jugar, pero, como era de esperar, rompió su promesa. Como ya no
era bien recibido en los casinos, empezó a acudir a lugares más peligrosos;
jugaba altas sumas de dinero al póker con hombres de pésima reputación,
dispuestos a romperle los huesos a quien osara eludir sus deudas. Fue así como
la vida de Vanessa comenzó a tambalearse.
no volvería a jugar, pero, como era de esperar, rompió su promesa. Como ya no
era bien recibido en los casinos, empezó a acudir a lugares más peligrosos;
jugaba altas sumas de dinero al póker con hombres de pésima reputación,
dispuestos a romperle los huesos a quien osara eludir sus deudas. Fue así como
la vida de Vanessa comenzó a tambalearse.
Russ contrajo una enorme deuda de la que su hija no pudo hacerse cargo, pues ya
había gastado sus ahorros; unos matones le dieron una terrible paliza y perdió
un riñón. Le confesó lo ocurrido a su hija en la cama del hospital, entre
sollozos: le habían amenazado con que si no devolvía el dinero a tiempo lo
matarían.
había gastado sus ahorros; unos matones le dieron una terrible paliza y perdió
un riñón. Le confesó lo ocurrido a su hija en la cama del hospital, entre
sollozos: le habían amenazado con que si no devolvía el dinero a tiempo lo
matarían.
Desesperada, Vanessa había acudido a Leland Coulter en busca de consejo. Tras escucharla, él
le propuso un arreglo: cubriría todas las pérdidas de su padre a condición de
que ella se fuera a vivir con él. Desde el primer momento había sido muy claro
respecto a las condiciones del trato: no quería sexo, solamente presumir, llevar
una espléndida mujer del brazo, que ésta presidiera las cenas que organizaba y
que le acompañara donde quiera que fuese.
le propuso un arreglo: cubriría todas las pérdidas de su padre a condición de
que ella se fuera a vivir con él. Desde el primer momento había sido muy claro
respecto a las condiciones del trato: no quería sexo, solamente presumir, llevar
una espléndida mujer del brazo, que ésta presidiera las cenas que organizaba y
que le acompañara donde quiera que fuese.
Todo aquello no le había parecido demasiado a Vanessa, quien, además, le estaba
realmente agradecida por que le hubiera prestado el dinero y salvado así a su
padre. No se dio cuenta de la trampa en que se estaba metiendo; de hecho, ni
siquiera supo que Leland estaba casado hasta que vio los titulares de un
periódico sensacionalista en el que se arrastraba su hasta entonces intachable
reputación por el fango.
realmente agradecida por que le hubiera prestado el dinero y salvado así a su
padre. No se dio cuenta de la trampa en que se estaba metiendo; de hecho, ni
siquiera supo que Leland estaba casado hasta que vio los titulares de un
periódico sensacionalista en el que se arrastraba su hasta entonces intachable
reputación por el fango.
-Jennifer y yo rompimos porque ella tenía una
aventura -admitió Leland a regañadientes cuando Vanessa le echó en cara habérselo ocultado-. Tenerte a mi lado hace que no me sienta como un estúpido.
aventura -admitió Leland a regañadientes cuando Vanessa le echó en cara habérselo ocultado-. Tenerte a mi lado hace que no me sienta como un estúpido.
Y a ella le había dado tanta lástima que decidió permanecer a su lado mientras la pareja
libraba una encarnizada batalla legal para repartirse sus propiedades. Jennifer
y Leland pelearon sin tregua ante los tribunales hasta que, justo una semana
antes de la vista del divorcio, a él le diera un infarto; y en aquel momento de
crisis, la única mujer en la que él había pensado era en su esposa.
libraba una encarnizada batalla legal para repartirse sus propiedades. Jennifer
y Leland pelearon sin tregua ante los tribunales hasta que, justo una semana
antes de la vista del divorcio, a él le diera un infarto; y en aquel momento de
crisis, la única mujer en la que él había pensado era en su esposa.
-Vete, déjame solo -le había susurrado patéticamente a Vanessa desde la cama del hospital-.
Necesito a Jennifer, ¡No quiero que te vea aquí!
Necesito a Jennifer, ¡No quiero que te vea aquí!
Aquello le había dolido, pues, por insólito que pareciera, sentía cierto afecto por Leland.
No era en absoluto un hombre malo, tan sólo egoísta, como todos los que había
conocido antes que él, y esperaba sinceramente que volviera a ser feliz con su
Jennifer. Sin embargo, la había usado no sólo para curar su vanidad herida,
sino, lo que era mucho peor, como arma para castigar a su mujer infiel. Y eso Vanessa
no podía perdonárselo, como tampoco podría perdonarse a sí misma haber estado
tan ciega como para consentirlo. Se juró a sí misma que nunca, pasara lo que
pasara, volviera a permitir que la utilizaran.
No era en absoluto un hombre malo, tan sólo egoísta, como todos los que había
conocido antes que él, y esperaba sinceramente que volviera a ser feliz con su
Jennifer. Sin embargo, la había usado no sólo para curar su vanidad herida,
sino, lo que era mucho peor, como arma para castigar a su mujer infiel. Y eso Vanessa
no podía perdonárselo, como tampoco podría perdonarse a sí misma haber estado
tan ciega como para consentirlo. Se juró a sí misma que nunca, pasara lo que
pasara, volviera a permitir que la utilizaran.
A la mañana siguiente, muy temprano, Vanessa ayudó a Liz a hacer el equipaje. Su
amiga iba a pasar una temporada en casa de unos conocidos, en Devon. Sentía un
gran alivio al pensar que Vanessa cuidaría de la casa, ya que el año anterior,
durante una de sus ausencias, unos vándalos habían irrumpido en el estudio destrozándolo todo.
amiga iba a pasar una temporada en casa de unos conocidos, en Devon. Sentía un
gran alivio al pensar que Vanessa cuidaría de la casa, ya que el año anterior,
durante una de sus ausencias, unos vándalos habían irrumpido en el estudio destrozándolo todo.
En cuanto su amiga se marchó, Vanessa se encerró en el cuarto de baño donde pasó una hora
maquillándose cuidadosamente y vistiéndose con especial esmero. Iba a darle a Zac
Efron una lección que nunca olvidaría.
maquillándose cuidadosamente y vistiéndose con especial esmero. Iba a darle a Zac
Efron una lección que nunca olvidaría.
A media mañana buscó la única joya que le pertenecía. Se trataba de un brazalete
victoriano que había encontrado a los once años, en la caja de costura de su
madre. Sin duda, lo había escondido ahí para evitar que su marido, que siempre
andaba corto de dinero, lo empeñara. Después de hacerlo siempre se sentía terriblemente
avergonzado, pero para entonces era demasiado tarde como para recuperar
aquellas humildes joyas. Vanessa lo sabía muy bien, así que mantuvo aquel brazalete
bien escondido durante todos aquellos años.
victoriano que había encontrado a los once años, en la caja de costura de su
madre. Sin duda, lo había escondido ahí para evitar que su marido, que siempre
andaba corto de dinero, lo empeñara. Después de hacerlo siempre se sentía terriblemente
avergonzado, pero para entonces era demasiado tarde como para recuperar
aquellas humildes joyas. Vanessa lo sabía muy bien, así que mantuvo aquel brazalete
bien escondido durante todos aquellos años.
Por eso le parecía aún más terrible lo que estaba a punto de hacer, una auténtica
traición a la memoria de su madre. Pero necesitaba desesperadamente el dinero y
no poseía nada más de valor. Tenía que demostrarle como fuera a Zac Efron que
aunque se hubiera hecho cargo de la deuda, eso no le daba ningún derecho sobre
ella. Y el amargo sacrificio de la única herencia de su madre sólo contribuía a
hacer más firme aquella decisión.
traición a la memoria de su madre. Pero necesitaba desesperadamente el dinero y
no poseía nada más de valor. Tenía que demostrarle como fuera a Zac Efron que
aunque se hubiera hecho cargo de la deuda, eso no le daba ningún derecho sobre
ella. Y el amargo sacrificio de la única herencia de su madre sólo contribuía a
hacer más firme aquella decisión.
Media hora más tarde subía al piso más alto del rascacielos que albergaba las
oficinas centrales de las empresas de Efron. Decidida, se acercó a la mesa de
la recepcionista.
oficinas centrales de las empresas de Efron. Decidida, se acercó a la mesa de
la recepcionista.
-Quiero ver a Zac -anunció.
-¿Se... señorita Hudgens? -la chica se levantó con los ojos como platos al reconocerla.
Vanessa se había puesto un vestido de un rojo furioso, escandalosamente ceñido, y se había
soltado la hermosa melena negra que caía como una cascada hasta la
cintura. Completaban el conjunto unos zapatos de tacón vertiginoso.
soltado la hermosa melena negra que caía como una cascada hasta la
cintura. Completaban el conjunto unos zapatos de tacón vertiginoso.
-No se preocupe, ya sé dónde está su despacho -dijo, y sin más preámbulos se encaminó
hacia el pasillo, dejando a la empleada boquiabierta.
hacia el pasillo, dejando a la empleada boquiabierta.
Abrió la puerta con decisión, pero, por desgracia, el despacho estaba vacío. Sin vacilar
se dirigió a la sala de reuniones contigua, sin hacer caso de los aspavientos
de la recepcionista, que había conseguido llamar la atención de otras dos
secretarias.
se dirigió a la sala de reuniones contigua, sin hacer caso de los aspavientos
de la recepcionista, que había conseguido llamar la atención de otras dos
secretarias.
¡Eureka! Vanessa irrumpió en una habitación repleta de hombres de negocios que se quedaron sin
habla ante su súbita aparición.
habla ante su súbita aparición.
-Quiero hablar contigo ahora mismo -dijo Vanessa.
-Puede esperar en el despacho del señor Efron, señorita Hudgens -intervino una mujer de mediana edad, presumiblemente una de las secretarias.
-No, gracias, no quiero esperar -le espetó Vanessa. Zac le lanzó una mirada cargada de furia.
Nunca nadie le había hecho semejante escena. Vanessa le sonrió dulcemente;
sabía que no podía hacerle ningún daño porque ya no tenía absolutamente nada
que perder: ni dinero, ni empleo, sólo su orgullo y su buen juicio. Costara lo
que costara, estaba dispuesta a que Zac pagara por lo que le había hecho el día
anterior.
Impetuosamente, Zac se acercó a ella y la asió por la muñeca. Vanessa gimió, como si le hubiera
hecho mucho daño. Él la soltó de inmediato, pero a cambio le dirigió una mirada
que hubiera hecho temblar a mujeres mucho más fuertes que ella.
hecho mucho daño. Él la soltó de inmediato, pero a cambio le dirigió una mirada
que hubiera hecho temblar a mujeres mucho más fuertes que ella.


3 comentarios:
ke tonta e sido
justo aora me doy cuenta de ke habia nuevo capi
de haberlo sabido antes, lo hubiera y leido y comentado en su dia
pero mas vale tarde ke nunca :P
el capi a estado corto
aunke interesante
tengo ganas de saber ke va a pasar aora con zac y ness
espero ke publikes pronto
bye!
kisses!
holaaaaaaa jajaja hasta ahorita la leo pero estuvo reee bueno
siguela mas seguido
te tardas un mundo en publicar
jaja pero siguela sii???
muyy bueno pero corto 0.o
siguelaa pronto
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